DEPARTAMENTO DE PLÁSTICA

mascaras de escayola
 

Se acerca el carnaval, con sus fiestas, charangas y disfraces. Es el momento de tenerlo todo a punto para lanzarse a las calles, ocultos tras maquillajes, antifaces y máscaras que se pueden fabricar en casa con un poco de paciencia y algo de creatividad.

Existen muchas fórmulas y materiales para crear máscaras y antifaces de carnaval, desde los dibujados sobre una cartulina con lápices de colores, rotuladores o acuarelas, a tamaño real, que luego se recortan y se les coloca un cordel elástico, hasta los realizados con escayola, papel maché o arcilla, pasando por los comestibles (elaborados con masa de hojaldre). Las propuestas son inmensas y aumentan día a día, porque cada vez más gente se apunta a festejar estas jornadas con indumentarias de confección propia. 

Un aficionado a la pintura, con buena mano e ideas originales, sólo tiene que escoger un papel o cartón con grosor suficiente y plasmar su proyecto, que puede ser completamente innovador o remitir a máscaras clásicas, como las venecianas, las africanas, las teatrales (representan el drama o la comedia) o las orientales, entre otras. Un pintor avezado también podrá optar por el maquillaje creativo. Necesitará pinceles variados, barras de maquillaje de diferentes colores, talco, base de maquillaje, crema hidratante, esponjitas, algodón, leche limpiadora, crema desmaquilladora, polvos, pañuelos de papel, hidratante labial y texturas doradas, plateadas, con lentejuelas, estrellas, etc.

Antes de ponerse a colorear el rostro, es imprescindible limpiarlo en profundidad, hidratarlo y ser muy cuidadosos con las zonas más sensibles, como los ojos y los labios. 

Trabajar con escayola 
Hacer una máscara de escayola es un trabajo entretenido que permite personalizar al máximo el proyecto. Se necesitan vendas de escayola (se adquieren en la farmacia), papel higiénico, crema hidratante, un cubo pequeño o palangana, unas tijeras, lija, un cúter y pinturas. 

Es preciso que algún amigo se preste a hacer de maniquí. De esa forma se puede crear una máscara estándar. Habrá que cubrir completamente la cabeza de la persona con papel higiénico, tanto el rostro como el cabello, pero antes se habrá impregnado la cara con abundante crema hidratante. Se humedecen los dedos de quien va a trabajar la escayola y se meten en la nariz del maniquí, rompiendo así con facilidad el papel higiénico y evitando que tenga problemas para respirar. 

La palangana o cubo se llena de agua templada y se introducen los trozos de escayola que se habrán cortado anteriormente. Basta con mojarlos para eliminar su rigidez. Se va colocando la escayola en las distintas partes del rostro, frente, pómulos, barbilla, nariz (es imprescindible que esta zona incluya los orificios de la nariz), y se superponen dos o tres capas de escayola para que la máscara tenga más solidez. Se deja secar y cuando empieza a endurecer, se corta el papel higiénico y se retira la máscara de la cara. Antes de que seque del todo, se arreglan los desperfectos con la lija o con el cúter. También se pueden exagerar algunos rasgos con plastilina o arcilla. Cuando se logra el resultado deseado, ya se puede empezar a pintar. 

El papel maché
Es un material muy apropiado, pues permite un fácil modelado, es entretenido para los niños y resulta bastante económico. El papel maché se obtiene de papel de periódico o papel de cocina mezclado con engrudo o cola vinílica. Para hacer una máscara, se necesitan tiras de papel maché, que se obtienen rompiendo tiras de papel de periódico e introduciéndolas en el engrudo, preparado según las instrucciones que recomiende el fabricante. Cuando se sacan del engrudo, se pasan los dedos sobre ellas para eliminar la cola sobrante y se van colocando sobre el armazón que servirá de base para realizar la máscara. El armazón puede ser un globo inflado y atado a algún lugar que facilite el trabajo. Sobre el globo se ponen las tiras cruzadas, en direcciones diferentes, y se superponen varias capas. La capa final debe ser de papel de cocina para favorecer el pintado posterior. El armazón con el papel maché se deja secar en una zona cálida pero ventilada. 

Cuando esté seco se puede continuar con las distintas partes del rostro, nariz, orejas, para lo cual se pegarán al globo, con celo adhesivo, objetos que imiten estas zonas de la cara. Un pequeño vaso de plástico para la nariz y dos cartones con forma de orejas quedarán muy bien. Sobre ellos se pasará papel de cocina previamente humedecido en engrudo, se dejará secar y sólo faltarán un par de remates para empezar a pintar la máscara. Habrá que cortar un gran agujero del tamaño de la cabeza, retirar el globo y hacer todos los orificios necesarios: los ojos, la boca y los agujeros de la nariz. Ya sólo falta colorear la máscara y añadirle lana o dacha para emular el cabello.