Pastoral

 

Trinitarios: Educamos para ser libres

El pulso de un colegio religioso se toma en su compromiso pastoral, no sólo en la cantidad de contenidos que transmite, ni en el cuidado por su gestión de calidad, sino en el trasfondo de buena noticia y frescura que deja surgir de todos sus poros, sin ambigüedades ni ocultamientos.

Hasta aquí estamos todos de acuerdo. Porque nos parecería absurdo un colegio que presenta en su ideario y en su nombre una clara opción religiosa, pero no tiene en su día a día un pulso constante con la identidad que lo sustenta y, todo hay que decirlo, por la que sigue siendo una opción para la mayoría de los padres que lo eligen pensando en la formación integral de sus hijos.

Nuestros centros educativos trinitarios se integran en el carisma liberador trinitario. Por eso queremos definir la pastoral desde la obligación de permanecer vigilantes ante lo que amenace con convertirnos al conformismo y a las formas vacías.

Hacer pastoral en nuestros colegios no puede quedarse sólo en programar una serie de actividades religiosas si cuando acaba el curso lo único que nos queda son recuerdos de hechos pero no de vida, si en las clases cada día, en las formas, en nuestras relaciones, no se siente crecer el espíritu liberador que es base y fundamento de nuestro carisma trinitario, y con el que marcamos estilo.

Esto es muy comprometedor, porque nos pide una evaluación continua, exigente, que renueve las formas y los modos, recomenzar con los planteamientos cuando percibimos que ya todos, especialmente nuestros alumnos, se están acomodado a las propuestas pastorales; y nos pide también una reflexión pausada sobre lo que en realidad queremos decir cuando hablamos de “transmitir el carisma”, cuando percibimos que aún nos queda mucho para llegar, para hablar y actuar con libertad, dando así contenido a tanto hablar de libertad.

Cuando un proyecto pastoral tiene en cuenta todo esto no puede, como se comprenderá, verse dirigido sólo a los alumnos, engloba a todos los que forman parte de la comunidad educativa: alumnos, profesores, personal de servicio, padres y religiosos, porque el mensaje propio y carismático que nuestro colegio vive y ofrece, -eso es la pastoral no nos equivoquemos-, tiene que llegar a todos.





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