>> Los Trinitarios >> A través del tiempo
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2. Símbolos de la Orden: el signum ordinis y la cruz trinitaria
1. ORIGENES DE LA ORDEN TRINITARIA
Con rasgos profundamente evangélicos, Juan de Mata funda un nuevo y original proyecto de vida religiosa en la Iglesia que conecta la Trinidad y la redención de cautivos: su nombre es "Orden de la Santísima Trinidad y de la redención de cautivos", las casas de la orden son "Casas de la Santa Trinidad y de los cautivos" (Domus Trinitatis et Captivorum) , y los hermanos de Juan de Mata son hermanos de la Santa Trinidad. La Regla escrita por Juan de Mata es el principio y fundamento de la Orden Trinitaria. Adaptada a través de ochocientos años por la tradición, y principalmente por el espíritu y la obra del Reformador Juan Bautista de la Concepción, se desarrolla en las Constituciones trinitarias aprobadas por la Santa Sede. La tradición trinitaria considera a san Felix de Valois cofundador de la Orden y compañero de Juan de Mata en el desierto de Cerfroid, en las cercanías de París. En Cerfroid se estableció la primera comunidad trinitaria y se la considera casa madre de toda la Orden. En su origen la Orden nació con la intención de liberar a los cristianos que, habiendo sido capturados por los musulmanes, permanecían esclavos a lo largo de muchas ciudades costeras del Mediterráneo africano. [subir]2. SÍMBOLOS DE LA ORDEN"Signum Ordinis" o Mosaico de Santo Tomás in Formis El símbolo que San Juan de Mata quiso dejar para todos los trinitarios es la representación de la visión que tuvo durante la celebración de su primera Misa, y que le animó a comenzar su misión como trinitario.
La imagen representa a un Cristo Pantocrator sentado que toma de la mano a dos cautivos situados a cada uno de sus lados, en actitud de intercambiarlos y liberarlos. El cautivo de su derecha es blanco y sostiene un estandarte con la cruz trinitaria en su extremo, sus cadenas llegan hasta el trono en que se sienta Cristo, su mano derecha está caída, lo que significa sumisión y respeto, y su mirada se dirige directamente a Cristo. A la izquierda de Cristo hay un cautivo negro, el modo en que en esa época se representaba a los infieles y a los musulmanes. El extremo de sus cadenas lo toma con su propia mano, representando que es cautivo de sí mismo, de sus ideas, la mano que coge Cristo está levantada y su mirada se fija en la tierra, simbolizando que no conoce a Cristo o que se resiste a él.
La cruz trinitaria
Son también muchas las explicaciones que se han dado a esos colores, desde las simples que los asocian a cada una de las personas de la Trinidad a las más teológicas que quieren descubrir en la cruz trinitaria un icono-resumen de la historia de la salvación. Lo cierto es que ninguna de las explicaciones se ha impuesto a las otras, seguramente porque de este modo la cruz trinitaria puede seguir siendo un signo de liberación. Cuando los trinitarios liberaban a los cautivos les imponían un pequeño escapulario con la cruz trinitaria. De este modo era más fácil diferenciar los liberados de los que aún no lo habían sido. Al mismo tiempo era todo un símbolo de los que quedaban "marcados" o "comprados" por Dios Trinidad para ser definitivamente libres en él. La mayoría de los cautivos liberados no se volvían a quitar ese escapulario en toda su vida, para así recordar mejor a Dios que había ido a buscarles en las mazmorras del horror y a los frailes trinitarios que sirvieron de manos de Dios, esos mismos frailes que llevaban también siempre sobre su pecho la cruz tricolor y con ello pregonaban a todos que Dios nos ama hasta el extremo.
3. La Reforma de la Orden Trinitaria
Hoy la única rama de trinitarios existente es la reformada por San Juan Bautista de la Concepción, pues los trinitarios calzados desaparecieron en 1897. Juan Bautista de la Concepción fundó 18 conventos de religiosos y uno de religiosas de clausura. Vivió y transmitió a sus hijos un intenso espíritu de caridad, oración, recogimiento, humildad y penitencia, poniendo especial interés en mantener viva la entrega solidaria a los cautivos y a los pobres. La relación de los trinitarios con la Trinidad, como centro vital y fuente de la caridad que redime, es un tema central en sus vivencias y enseñanzas. San Juan Bautista de la Concepción está en la constelación de los grandes escritores místicos españoles del siglo de Oro. En su obra literaria se encuentra toda clase de materias espirituales. Su personal vivencia de la unión mística le dicta profundos tratados sobre la unión con Cristo, los dones del Espíritu Santo, la experiencia de la cruz y el conocimiento espiritual. Su doctrina espiritual se orienta a la unión personal con Dios Trinidad, presente en lo más profundo del alma. Para él la perfección está en abandonarse al amor transformante de Dios. Juan Bautista de la Concepción es un escritor original y profundo en las ideas, popular y rico en la expresión. Tiene una prosa armoniosa, con largos periodos, tintada de humor, de anécdotas, de ejemplos y referencias al reino vegetal, mineral y animal. Quien se adentra en los surcos de su obra literaria fácilmente descubre una simbiosis de Cervantes y Juan de la Cruz.
4. Los trinitarios en la actualidad
Las nuevas Constituciones, aprobadas por el capítulo general de 1983 y confirmadas por Roma en 1984, recogen y traducen el carisma fundacional, plasmado en la Regla, a la nueva situación histórica y a sus retos, definiendo los elementos esenciales de la identidad trinitaria:
La Orden Trinitaria, junto con toda la Familia Trinitaria, celebró, del 17 de diciembre de 1998 al 17 de diciembre de 1999, el VIII Centenario de su Fundación (1198-1998) y el IV Centenario de la Reforma (1599-1999). Ochocientos años de historia de un proyecto evangélico propio iniciado en la Iglesia a finales del siglo XII por el francés San Juan de Mata. En el ambiente de preparación del Jubileo del año 2000, toda la Familia Trinitaria vuelve su mirada hacia sus orígenes evangélicos y carismáticos. Desde una fidelidad madura, creativa y dinámica a su carisma original, quiere lanzarse con nuevos bríos a cumplir su misión de caridad y redención en favor de las víctimas de persecución, martirio y opresión. Las nuevas esclavitudes interpelan de modo especial a las trinitarias y trinitarios de nuestro tiempo. Trinitarias y trinitarios, nacidos "para gloria de la Trinidad y la redención de los cautivos", son hoy en la Iglesia y para el mundo testigos del Dios Trinidad y apóstoles de la redención. La Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos está hoy dividida en siete provincias religiosas, tres vicariatos y dos delegaciones, presente en: Italia, España, Francia, Austria, Polonia, Estados Unidos, Canadá, México, Guatemala, Puerto Rico, Colombia, Brasil, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, India, Corea del Sur, Madagascar, Camerún, Gabón y Congo. |
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